La propuesta que presentamos a continuación tiene como objetivo el fortalecimiento
y el desarrollo de capacidades y competencias de los delegados de la sociedad
civil y sus representantes en el Consejo de Coordinación Regional (CCR)
–instancia orgánica del Gobierno Regional- a fin de propiciar condiciones
para que canalicen, procesen y gestionen eficientemente iniciativas y propuestas,
en un marco de transparencia y concertación democrática, y hacer
viable el actual proceso de descentralización, que considera por primera
vez gobiernos regionales elegidos democráticamente y canales de representación
y participación de la sociedad civil.
Junto a la asistencia técnica y ciclos de formación se facilitará
e impulsará la elaboración y difusión de procedimientos
de concertación y participación ciudadana, y de productos e instrumentos
de gestión orientados a la formulación, implementación
y seguimiento al Plan de Desarrollo y Presupuesto Participativo Regional.
El proyecto se inscribe en el marco de la misión institucional del CIPCA,
organización profesional enraizada en Piura, que se propone contribuir
a la producción de una visión y un marco institucional que afirme
el desarrollo del Perú desde sus regiones y a la construcción
democrática desde el fortalecimiento de las instancias más básicas
de gobierno .. Promueve debate, produce y difunde información, abre espacios
y propone alternativas y opciones responsables, para que los actores regionales
participen en la construcción de una región viable equitativa,
competitiva e integrada
El proyecto cuenta con el invalorable apoyo de la Diputación Foral de
Bizkaia y la Fundación Alboan de España, previstos para los años
2004 y 2005.
Descentralización, participación y gobierno regional
Un rasgo significativo del proceso de descentralización peruana es su
vocación participativa. Ésta se ha concretado en el mandato constitucional
y legal para que los gobiernos regionales y locales formulen sus planes de desarrollo
y sus presupuestos de manera participativa y concertada. La reforma constitucional1
, así como las leyes para la regionalización 2, han introducido instancias y mecanismos de participación
de la sociedad civil en el Gobierno Regional.
La creación de los CCR en la estructura orgánica del Gobierno
Regional como órganos consultivos y de participación de la sociedad
civil asocia por primera vez en la historia del país representación
política y representación de la sociedad civil en la formulación
de propuestas y la aprobación de determinadas acciones de gobierno. Es
el primer signo de un interés nuevo en el Perú para institucionalizar
interacciones entre Estado y sociedad civil.
El Reto
El arranque en 2003 del proceso de descentralización y de regionalización
en el Perú, después de una década de autoritarismo, desintegración
del sistema de partidos e incremento del carácter hipercentralista del
país, plantea desafíos difíciles e inéditos al desarrollo
democrático, y a la consolidación y eficiencia del nuevo proceso
en curso.
De este proceso, que es una demanda histórica en el país, se
espera que no sólo dé la oportunidad de generar una alternativa
al modelo centralista que ha profundizado la inequidad en el país, sino
que, además, contribuya a consolidar la transición democrática.
De ahí es que resulta de vital importancia y determinante que la sociedad
civil aproveche la oportunidad de contribuir, conjuntamente con la comunidad
política, a promover un proceso de descentralización que cumpla
con el objetivo esperado.
El Consejo de Coordinación Regional (CCR) es una instancia consultiva
de participación ciudadana y de concertación, aprobada por Ley
e incorporada en la estructura orgánica del Gobierno Regional. Está
integrado por dos estamentos: los representantes de la sociedad civil que han
sido elegidos por las organizaciones e instituciones de la región, y
los alcaldes provinciales.
La asimetría existente entre los estamentos que conforman los CCR (por
un lado 8 alcaldes provinciales –cuadros políticos que disponen
de asesores técnicos y de aparatos de gobierno- y 2 funcionarios de la
región -su presidente y el secretario técnico del CCR- y por otro
5 personalidades elegidas en función de criterios de equidad 3 por el conjunto
de delegados de las instituciones de la región -que han demostrado vida
institucional y amplio ámbito de acción-) arriesga distorsionar
la finalidad que motiva la creación de dicha instancia.
De los delegados de las instituciones y organizaciones de la sociedad civil
se espera que representen una diversidad de interés y expectativas lo
más amplia y plural posible, sin reducirse a los intereses de los grandes
grupos de los partidos políticos. Asimismo, deberán comprender
a cabalidad su rol, fortalecer sus capacidades para intervenir, y para aprovechar
los espacios de participación y concertación que brinda el proceso,
conociendo y aplicando instrumentos y procedimientos que contribuyan al cumplimiento
del rol que se les asigna. Esta participación deberá caracterizarse
por promover relaciones equitativas, especialmente de genero y generacionales,
incorporando a la mujeres y a los jóvenes en igualdad de condiciones,
contribuyendo a superar las inequidades existentes.
Si esta representación de la sociedad civil no logra un respaldo permanente
del conjunto de instituciones que la eligieron y no desarrolla capacidades y
competencias que faciliten e impulsen la elaboración y la diseminación
de procedimientos democráticos –herramientas de concertación
y participación ciudadana y de gestión, tales como plan de
desarrollo y presupuesto participativo- tendrá muchas dificultades para
el cumplimiento de su papel y se corre el riesgo de que su participación
sea fácilmente reducida a una formalidad, sin ningún impacto;
mas aún, si tiene que interactuar con un conjunto de profesionales de
la política que tienen detrás todo un aparato de gobierno y de
apoyo; su capacidad de representación podría ser incluso pulverizada
y deslegitimada .
Complementariamente, resulta imprescindible ampliar al máximo la base
social de la representación de la sociedad civil en el CCR y fortalecerla,
a través del diseño e implementación de estrategias de
difusión y comunicación, permitiendo que sectores mas amplios
de la sociedad regional tomen cuenta de las limitaciones, potencialidades y
resultados del accionar de su representación en el proceso de descentralización.
Esto facilitaría la generación de una plataforma o espacio de
encuentro entre representados y representantes de la sociedad civil que permita
una mejor y mayor interlocución entre ambos.
En una situación como la planteada se justifica implementar acciones
dirigidas a cerrar esta brecha identificada por las instituciones y organizaciones
de la sociedad civil en diversas oportunidades (especialmente en el debate de
las normas sobre descentralización –talleres sobre la Ley de Bases
para la descentralización y la Ley Orgánica de Regiones-, así
como en otros referidos al tema). Esto contribuiría a que la sociedad
regional aproveche esta gran oportunidad de involucrarse en un proceso tan importante
para el desarrollo del país, en la búsqueda de una alternativa
para la gestión del espacio regional y local, con participación
especialmente de quienes, pese a su reclamo permanente, han estado al margen
de las instancias de decisión.
Piura es una de las pocas regiones que cuenta con relativa experiencia y disposición
–incluso anterior al proceso de transición democrática-
para concertar y proponer en pro del desarrollo regional y para enfrentar el
fenómeno de El Niño. Así, cuenta con plataformas de concertación
interinstitucional en las que participan tanto agentes sociales como el sector
público: Propuesta Regional, Mesa de Agricultura, Grupo de riegos, Mesa
de Lucha contra la Pobreza, etc. Esta disposición de los actores regionales
a impulsar y contribuir con acciones que mejoren las capacidades y las condiciones
en que se dará la participación de la sociedad civil en el Gobierno
Regional, refuerza la pertinencia del Proyecto.
La instancia de participación de la sociedad civil en el Gobierno Regional
debe funcionar con eficiencia y democráticamente, ampliando las oportunidades
de participación y concertación, de transparencia de la gestión,
manteniendo informada a la sociedad, y canalizando y procesando propuestas que
configuren comportamientos más cercanos a procesos democratizantes y
eficientes de gestión de los espacios local y regional.
1.- La Reforma Constitucional del año 2001 establece la constitución
de los Consejos de Coordinación Regional (CCR) en la estructura de los
Gobiernos Regionales como espacios de concertación en torno a los Planes
de Desarrollo y Presupuesto Participativos. Estos CCR están conformados
por representantes de la sociedad civil y de las municipalidades.
2.- La Ley Modificatoria de la Ley Orgánica de Regiones nº 27902, en el
Título II, Capítulo I Estructura Orgánica, art. 11, establece
el CCR como órgano consultivo y de coordinación regional, quiénes
lo conforman, requisitos, criterios básicos para la representación
de la sociedad civil, funciones centrales y lineamientos para su funcionamiento ).
3.- Conforme a la propuesta de Reglamento del CCR elaborada por un conjunto de instituciones
de la región a iniciativa de CIPCA y Propuesta Ciudadana.